Llevas meses, puede que años, comprando pienso de tu bolsillo. Sabes cuántos gatos hay, cuáles son nuevos, cuál está malo. Y probablemente también has tenido alguna conversación desagradable con un vecino, o con la policía local.
Esto es lo que casi nadie sabe: desde 2023, esos gatos no son tu responsabilidad legal. Son la del ayuntamiento.
La Ley 7/2023 dice que los gatos comunitarios los gestiona el ayuntamiento: censarlos, esterilizarlos, identificarlos con microchip y devolverlos a su sitio. No tú.
Esto no significa que puedas dejar de hacer lo que haces. Significa que cuando vas a pedir ayuda, no estás pidiendo un favor.
Casi siempre por una de estas tres razones, y ninguna es que no quieran:
Las tres tienen solución, y las tres empiezan igual.
Antes de pedir nada, ten el censo. No hace falta nada sofisticado —vale un cuaderno— pero sí que esté completo. Para cada gato: una foto, sexo si lo sabes, si tiene la oreja cortada (eso significa que ya está esterilizado), si te consta que está identificado, y cualquier cosa de salud que hayas visto.
Y un dato del conjunto: dónde comen exactamente, y desde cuándo estás tú.
Esto no es burocracia. Es el único argumento que funciona en una reunión, porque convierte «hay muchos gatos» en «hay diecisiete, de los cuales cuatro están esterilizados». Lo primero se descarta. Lo segundo se presupuesta.
Depende del municipio: Medio Ambiente, Sanidad o Salud Pública, o la concejalía de Bienestar Animal si existe. En ayuntamientos pequeños, a veces es directamente la persona de Secretaría. Llama y pregunta quién lleva las colonias felinas. Si te dicen que nadie, pregunta quién lleva Medio Ambiente.
Pide cita por escrito, aunque sea por la sede electrónica. Que quede registro.
No pidas «ayuda». Pide esto:
Son dos peticiones pequeñas, concretas y que no cuestan dinero. Y son las dos que desbloquean todo lo demás, porque a partir de ahí tu colonia existe administrativamente y tú tienes un papel reconocido.
Las esterilizaciones vienen después, y vienen más fácil.
Esta es la respuesta más habitual, y es la mejor noticia de todas, porque tiene arreglo y no depende de que a nadie le gusten los gatos.
Hemos preparado un modelo de programa municipal completo y editable, gratuito, pensado para que un ayuntamiento pueda adaptarlo y aprobarlo sin empezar de cero. Está redactado con la estructura que piden las convocatorias de subvenciones estatales, que son las que financian las esterilizaciones.
Llévaselo. Literalmente: pasa el enlace a la persona con la que hables.
Lo que estás haciendo aquí es quitarle trabajo a quien tiene que decirte que sí. Funciona mucho mejor que insistir.
Pasa. Si te ha ocurrido, no pagues sin informarte: tienes plazo para alegar, y el hecho de estar cuidando una colonia reconocida cambia el terreno por completo. Las sanciones por alimentar se apoyan en normas distintas según dónde vivas —ordenanzas municipales, algunas anteriores a la ley de 2023, y en varias comunidades autónomas una ley propia— así que lo primero es leer exactamente qué norma te citan en el expediente. Si tu comunidad exige autorización para alimentar, pedirla es justamente el Paso 3 de esta página.
Sigue con tu censo al día. Cuando el ayuntamiento por fin se mueva, lo primero que te van a pedir es exactamente eso, y quien lo tiene hecho va primero.
Y apunta los gatos nuevos según aparezcan, con la fecha. Cuando llegue uno de fuera —o nace una camada, o alguien ha abandonado— eso es justo lo que el ayuntamiento necesita saber para que la colonia no vuelva a crecer después de esterilizar. Nadie más que tú puede verlo, y es la parte que casi siempre falta.
Y se queda corto en cuanto sois más de una persona llevando la misma colonia. Puedes llevarlo aquí, gratis hasta quince gatos. Lo hicimos para nuestra propia colonia antes de que fuera un producto.
Llevar el censo aquí